Todos somos uno
¿Y si estamos usando más y mal las «etiquetas»?
Piensa en un cielo estrellado, cada estrella con su propio brillo, su ritmo, su color, su esencia; y todas llamadas simplemente estrellas. Todas forman parte del mismo universo; así como nosotros… todos estamos creados del mismo polvo cósmico; al dejar la materia, la energía en la que nos convertiremos será exactamente la misma y regresará en forma de vibración al universo en una mezcla de colores brillantes. Pareciera que a veces olvidamos que todos somos uno, que de cierta forma todos estamos conectados y que la energía que mandamos es la misma que regresará a nosotros.

SOMOS. Polvo de estrellas, de la misma madre y el mismo padre, única esencia que vibra y brilla con luz propia.
Ante un mundo que gira a la velocidad de lo inmediato
El otro día, esperando a que el horno de microondas diera su «bip» me di cuenta de la velocidad a la que hoy vivimos y es que ese artefacto que en aquellos años revolucionó nuestras rutinas, nos mostró que la inmediatez estaba al alcance un botón. Empezamos a darle un alto valor a lo instantáneo, nos acostumbramos a vivir con resultados rápidos, acelerados y hasta nos creímos la idea de que entre más «multitasks» (hacer más de una cosa a la vez) más productivos somos.
Hoy, pareciera como si el tiempo no nos fuera suficiente, que los días nos rebasan y que los años pasan sin darnos cuenta.
RALENTIZAR. Es ir más despacio, incluso, si es preciso: detenerse
Entonces, cuando se tiene la sensación de que todo va demasiado aprisa y que la «urgencia» de la vida nos rebasa, es preciso preguntarnos ¿para qué voy tan rápido? ¿a dónde quiero llegar? y si me detengo a mirar el paisaje ¿el retraso es vital?
Detenernos y tomar conciencia de nuestra respiración es volver a sentirnos, darnos cuenta de que la vida se disfruta despacio, en atención plena de cada actividad. Por eso RALENTIZAR nos ayuda a volver a descubrir la belleza de lo simple, la magia de lo cotidiano y lo extraordinario que es lo ordinario.
Haz lo que te da paz
La vida consta de momentos y no todos ciertamente felices; muchas veces nos enfrentamos a situaciones desafiantes que ponen a prueba nuestro carácter, templanza, coraje, valentía, paciencia, compasión, etc. Y lo que resulta interesante es aprender a discernir en esas situaciones lo que está y lo que no, bajo nuestro control. Que el viento sople, que la lluvia caiga, que el sol queme, definitivamente es algo que no podemos controlar… pero, piensa en esto: sonreír bajo la lluvia, disfrutar de cómo el sol caricia nuestro rostro, decidir volar un papalote en una tarde de viento… eso sí depende de nosotros.Con esto me refiero a que todos los días en todo momento, tenemos el poder de decidir qué hacer, qué actitud tomar, que elección optar o cuánto tiempo permanecer enojado, sonriendo, resentido, agradecido.
PAZ. Es estar a gusto con uno mismo, en armonía por dentro. Tener coherencia entre el pensamiento, la acción y el sentimiento.
Cuando la duda abrume, cuando el dolor agote, cuando se sienta que no se puede más, basta solo preguntarse qué de todo lo que se está viviendo está bajo nuestro control e inmediatamente solar lo que no. De pronto se siente que se viaja más ligero, que empezamos a tener autocontrol de lo que verdaderamente nos pertenece.
Menos es más
Creemos que somos y valemos por lo que tenemos; y vamos por la vida buscando tener más, creyendo que así seremos o valdremos más. Con los años, los viajes, los amigos, las historias, he observado que muchas veces es más feliz, no quien menos tiene, sino quien sabe que no es ni vale por lo que tiene. He visto esa plenitud en quien sabe disfrutar y compartir su ser, su esencia, su chispa, su magia; creo que la autenticidad recae en simplemente SER.
VIDA SIMPLE. Es saber que hoy tenemos todo lo que necesitamos y que no necesitamos nada más de lo que tenemos.
Cuando regalé, doné, tiré y agradecí lo que estaba de más en mi vida, ésta se volvió más ligera, más fácil de respirar, más simple de disfrutar, más sencilla de andar; y hasta podría decir que las horas empezaron a durar un poco más, como si pudiera tocarlas de una manera distinta. Ser valiente es dejar ir lo que ya no tiene un espacio en nuestras vidas (personas, trabajos, situaciones, sentimientos, cosas) porque aunque el miedo nos nuble y creamos que no lograremos sobrevivir sin ello(s), la vida nos envolverá con la brisa de una nueva esperanza.
La tierra desde el espacio
El otro día vi un documental que narraba que uno de los momentos más impactantes para los astronautas era cuando miraban a la tierra desde el espacio, contaban que fue un momento que les cambió la vida entera. Y el admirarla como un elemento más dentro del increíble infinito les hacía replantearse el cómo veían y cómo vivían la vida. Ha de ser impactante la sensación que da el vernos tan diminutos pero a la vez tan majestuosos. Y me pongo a pensar que muchos de mis «problemas» en realidad no lo son tanto, cuando lo pongo bajo la perspectiva de la «tierra desde el espacio» todo toma su justa medida.

NUESTRAS PREOCUPACIONES. Solo existen dentro de nuestras mentes. Si la mente se calma, el corazón se aclara.
Cuando la cabeza empieza a hacer de las suyas y las preocupaciones invaden o roban nuestra calma, es bueno recordar la imagen de la tierra desde el espacio para darle una nueva perspectiva.
Verlo desde otra perspectiva
Cuando nació mi hija y llegó el día de volver al trabajo (oficina a tiempo completo) me preguntaba por qué mi mamá y mi suegra no podían ayudar con el cuidado de la pequeña, me preguntaba por qué la pequeña tenía que ir a la guardería si estaban sus abuelas; lo veía tan habitual y casi normal que los abuelos «tenían que ayudar a los hijos con el cuidado de los nietos» que hasta enojada estaba. Con el paso de los años entendí el enfoque erróneo en el que estaba. Mi hija, mi responsabilidad. Y la verdad es que cuando le di otro significado a la situación, agradecí lo que me pasó porque disfruté a mi hija completa, me organicé, aprendí a poner límites, a diferenciar lo importante de lo urgente y de lo prioritario.
RESIGNIFICAR. Es mirar la misma situación desde otra perspectiva, con otra mirada, más compasiva, más comprensiva; y darnos la paz que merecemos.
Todo lo que se nos presenta en la vida es lo que nuestra alma está atrayendo para su evolución, ella sabe para lo que está en este plano o dimensión y la misión que debe cumplir. La vida se vuelve más ligera cuando entendemos las cosas con otro significado, todo está en el poder de nuestra mirada para cambiar la perspectiva.
